El 8 de enero de 2026, El País informaba de un hecho significativo que ha suscitado un amplio debate sobre la gobernanza local y las relaciones municipales: Bellaterra ha solicitado oficialmente su independencia de Cerdanyola del Vallès para integrarse en el municipio vecino de Sant Cugat del Vallès.
Se trata de un paso importante en la historia reciente de Bellaterra, una pequeña zona residencial de unos 9.000 habitantes que actualmente forma parte de la Entidad Municipal Descentralizada (EMD) de Cerdanyola. Aunque administrativamente está vinculada a Cerdanyola, Bellaterra ha expresado su deseo de unirse a Sant Cugat, un municipio que destaca en calidad de vida y poder económico, mostrando una marcada diferencia respecto a Cerdanyola.
La Generalitat de Cataluña será el órgano decisorio y se espera que tome su decisión antes del verano de 2026. La solicitud ha sido respaldada por la mayoría de los habitantes de Bellaterra, que en 2019 votaron a favor de la independencia de Cerdanyola y apoyaron la integración con Sant Cugat.
Este movimiento refleja un interés creciente entre las poblaciones que buscan una mayor autonomía o una mejor integración con municipios cercanos que estén más alineados con sus perfiles sociales y económicos. Si se aprueba, Bellaterra podría pasar a formar parte de Sant Cugat, conocido por su alta calidad de vida, sus modernas infraestructuras y su condición de uno de los centros económicos de mayor crecimiento de la región.
Este caso está generando un debate más amplio sobre la gobernanza local en Cataluña, en el que no sólo se están evaluando los aspectos jurídicos de la separación, sino también las implicaciones sociales, económicas y políticas para todas las partes implicadas. Sant Cugat ya ha expresado su interés en incorporar Bellaterra, pero el proceso aún podría llevar más tiempo debido a los detalles legales que hay que abordar.


